Salir de deudas tiene una parte aritmética y una parte de cabeza. La aritmética es simple y se resuelve en una tarde. La otra parte es la que hace que la gente abandone en el mes cuatro.
Esta guía cubre las dos.
Antes de cualquier método: deja de cavar
No existe forma de salir de un hoyo mientras sigues cavando. Si cada mes agregas deuda nueva, ningún método va a funcionar.
Eso normalmente significa guardar la tarjeta de crédito. No cortarla necesariamente, pero sacarla de la billetera y de las compras guardadas en el navegador.
Y significa tener algo de colchón, aunque sean cien mil pesos. Sin colchón, el primer imprevisto vuelve a la tarjeta y el avance de tres meses se borra.
Suena contradictorio ahorrar mientras debes. Pero sin un mínimo de colchón, cada imprevisto se convierte en deuda nueva y el ciclo no se corta nunca.
Paso 1: sácalas todas a la luz
Anota cada deuda con tres datos: cuánto debes, a qué tasa y cuál es el pago mínimo.
| Deuda | Saldo | Tasa anual | Mínimo |
|---|---|---|---|
| Tarjeta banco | 850.000 | 42% | 45.000 |
| Tarjeta casa comercial | 320.000 | 51% | 28.000 |
| Crédito de consumo | 2.400.000 | 18% | 95.000 |
| Préstamo familiar | 400.000 | 0% | — |
Esta tabla es lo más incómodo del proceso y también lo más útil. Mucha gente no sabe la tasa que paga; solo conoce la cuota. Y la tasa es justo el dato que decide el orden.
Paso 2: elige el orden
Los dos métodos que funcionan hacen lo mismo —pagar el mínimo de todas y atacar una sola con todo lo que sobre— y se diferencian solo en cuál atacas primero.
Avalancha: la de tasa más alta
Ordenas por tasa, de mayor a menor, y atacas la primera. En el ejemplo: la tarjeta de la casa comercial, con 51%.
Es matemáticamente óptimo. Pagas menos intereses en total y sales antes. Si el número es lo que te mueve, este es el método.
Bola de nieve: la de saldo más chico
Ordenas por saldo, de menor a mayor, y atacas la primera. En el ejemplo: el préstamo familiar, y luego la tarjeta de la casa comercial.
Es psicológicamente superior. Eliminas una deuda completa rápido, y esa sensación de "una menos" es lo que sostiene el esfuerzo. Cada deuda que desaparece libera su mínimo, que se suma al ataque de la siguiente: por eso lo de bola de nieve.
Cuál elegir
Si vas a comparar solo intereses, la avalancha gana siempre. Pero el método óptimo que abandonas en marzo pierde contra el método imperfecto que terminas.
Una guía práctica:
- Si tienes muchas deudas chicas, bola de nieve. Vas a tachar dos o tres en pocos meses y eso cambia el ánimo.
- Si tienes pocas deudas pero una con tasa muy alta, avalancha. La diferencia de plata es demasiado grande para ignorarla.
- Si ya intentaste antes y abandonaste, bola de nieve. Esta vez el problema no fue la aritmética.
El mínimo de la tarjeta es la trampa
El pago mínimo está calculado para que la deuda dure. No es un favor: es el modelo de negocio.
Míralo con números redondos. Una deuda de 500.000 a 40% anual, pagando solo un mínimo de 25.000 al mes: buena parte de cada cuota se va en intereses y el saldo apenas se mueve. Pagando 75.000 —tres veces el mínimo— la deuda se termina en menos de un año.
No es que pagues el triple de rápido. Es mucho más que eso, porque cada peso que va sobre el mínimo ataca el capital directo.
La regla: el mínimo es lo que evita que te reporten, no lo que te saca de la deuda.
Sobre refinanciar y consolidar
Juntar varias deudas en un crédito con menor tasa puede ayudar. Las condiciones para que ayude de verdad son tres:
- La tasa nueva es realmente menor. Con todos los costos incluidos, no solo la que aparece en el aviso.
- El plazo no se alarga tanto que termines pagando más en total aunque la cuota baje.
- Las tarjetas que liberaste quedan guardadas. Este es el que falla. Consolidar y volver a usar las tarjetas deja el mismo problema, pero con una deuda más encima.
Una cuota más baja no siempre es una deuda más barata. A veces es la misma deuda, estirada.
Cómo sostenerlo
Mide el saldo total, no las cuotas. Anota cada mes cuánto debes en total. Es el único número que muestra el avance real.
Celebra cada deuda cerrada. Con algo chico, no con una compra que te devuelva al hoyo.
Cuando termines, redirige la cuota. Si liberaste 95.000 al mes, esa plata ya no está en tu presupuesto de gastos: acostúmbrate a que se vaya al fondo de emergencia. Si la dejas suelta, se evapora.
Salir de deudas no requiere disciplina heroica. Requiere ver la tabla completa una vez, elegir un orden y sostenerlo. La parte difícil es la primera: mirar.